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jueves, 27 de junio de 2013

¿Para qué la Procuraduría General de Asturias?.

Artículo de D. Félix Martín publicado en LNE el día 22-01-2012.
 
Ahora nos toca soportar, a los de siempre, las consecuencias de tantos años de desmanes, de despilfarros y de tirar con pólvora ajena. Primero, que si la solución eran las autonomías frente al centralismo de Madrid, las federaciones de municipios (otra redundancia inservible) o las mancomunidades (sólo para acumular pufos e incumplimientos de parte de los municipios mancomunados). Luego, claro, el organigrama de cargos correspondiente a todos ellos: los de libre designación, los de cuota y paridad, los de confianza, los asesores, los que sirven para ubicar a políticos senectos, los coches oficiales, los viajes y las comisiones, los kilometrajes y las visas oro, los móviles y los portátiles, etcétera.
 
En Asturias, y tras casi 30 años de gobiernos socialistas, lo mismo. El arecismo no ha dejado de herencia más que una falta de identidad absoluta (seguimos sin pintar nada en Madrid), una crisis insoportable con 90.000 parados, los casos de corrupción «Riopedre-Otero-Renedo» sin explicar y, eso sí, tropecientos mil mineros prejubilados y cuarentones, para mayor gloria de José Ángel Fernández Villa, el mayor cáncer de la democracia asturiana de todos los tiempos. Pues bien, entre lo sobrante con urgencia, y de ahí que no entendamos a qué espera el presidente Álvarez-Cascos, es la supresión de la Procuraduría General de Asturias (defensora del pueblo), otro invento arecista en manos de María Antonia F. Felgueroso, eso sí, con la aquiescencia del PP para colocar al histórico Noel Zapico, sin otro mérito en aquélla que ser la hermanísima de la ex alcaldesa gijonesa y cuyo currículum como jurista cabe en un sello de correo. A no ser, claro, que para su nombramiento se haya tenido en cuenta su experiencia como concejala gijonesa y su denuncia al hotel de la Reconquista de Oviedo cuando María Antonia Felgueroso, un mal día, se rasgó sus medias de cristal en este establecimiento ovetense (no estoy contando una película de Paco Martínez Soria).
 
Inicialmente, la Procuraduría General de Asturias estuvo ubicada en la cuarta planta de la Junta del Principado. Eran los tiempos en que sus señorías, procuradora incluida, se fartucaban a pinchos (gratis total) en la cafetería de la Junta y cuando cada Navidad recibían de parte del erario regional, y también gratis total, una suculenta cesta con productos ibéricos de última generación y bombones de la tienda donde compraba doña Carmen Polo de Franco.
 
Así pues, y con este brillante bagaje jurista y político, Areces pensó que nada como dotar a María Antonia Felgueroso con un palacio en la plaza Schulz, con un gasto de tropecientos millones, personal y coche oficial, eso sí, para que cada mañana la primera parada (a falta de pinchos gratis) sea la cafetería Jena. Sin embargo, y para más inri, lo peor de todo es que la Procuraduría General de Asturias es un órgano clonado, que sirve para nada absolutamente, que tiene entes idénticos en la Comisión de Peticiones o en el Consejo Consultivo. Ninguno de ellos sirve más que para colocar a políticos de vuelta, con soldada millonaria, y todo ello, claro, en detrimento del erario de la Asturias de los 90.000 parados.
 
Desde aquí exigimos al presidente Álvarez-Cascos que imponga la cordura y el rigor administrativo en Asturias, que suprima el despilfarro y la glotonería. Que haga desaparecer de inmediato la Procuraduría General de Asturias y que sus privilegiados ocupantes, por una vez, se pongan a trabajar. ¿No?